Publicado por ireina | Abr 9, 2009
¿Una técnica científica de búsqueda de empleo? (42)
Por ireinaDurante las últimas horas he estado pensando en el tema que debe ocupar esta primera reflexión de una servidora en OPR y el pie me lo ha dado como en otras ocasiones Yoriento, el conocido blog de Orientación Profesional y Búsqueda de trabajo de Alfonso Alcántara, impulsor de ambas iniciativas. En la actual situación económica, conocer la mejor técnica de búsqueda de empleo es como gozar del elixir de la eterna juventud.
En numerosos entornos profesionales el networking se presenta como la técnica de búsqueda de empleo con mayor probabilidad de éxito, entendiendo que éste sería la consecución de un empleo. En cambio, promover el mantenimiento de una red de contactos personales y profesionales de forma sostenida a lo largo de la vida profesional es una de las técnicas de más difícil abordaje. Lo que venimos llamando networking en un afán por demostrar nuestra mejor competencia lingüística, probablemente se ha venido produciendo desde tiempos inmemoriales. Desde las relatadas escenas de la plaza del pueblo que con pesar nos narran nuestros mayores, donde las diferencias sociales se hacían más evidentes, pasando por la tarjeta de visita y el apretón de manos inicial de los encuentros sociales de más diversa índole, hasta la actual web social.
La estrategia tiene un recorrido histórico suficiente como para que los orientadores prestemos atención no sólo a su evolución sino también a su aplicación. Podríamos plantearnos un par de preguntas ¿cómo sabemos que actualmente el networking aumenta la probabilidad de encontrar empleo? y ¿qué dificultades encontramos para incluir la red de contactos como contenido de las sesiones de orientación? Las ciencias y las sociales entre ellas, basan sus principios y fundamentos en un concepto fundamental, el concepto de evidencia. Supone partir de datos empíricos que sirvan a varios profesionales para refutar hipótesis y llegar a conclusiones respecto a qué elementos (variables independientes en su terminología) explican otros (variables dependientes). Sólo así podría establecerse que la utilización sistemática de la red de contactos aumenta la probabilidad de encontrar empleo en un porcentaje X y en una situación Y, habiendo tenido en cuenta otras variables Z.
Sin embargo, la orientación profesional no es una ciencia, es una disciplina aplicada con bases y principios metodológicos procedentes de enfoques experimentales y culturales diversos. Podría pues pensarse que dependiendo del punto de partida del profesional de la orientación, sus intervenciones irán más o menos en línea con los postulados de fuentes experimentales de análisis de la conducta (en este caso la conducta de búsqueda de empleo). En cualquier caso, se posea o no formación en metodologías de análisis experimental, la orientación profesional como disciplina aplicada debe tender a la evidencia. Y ello a pesar de que tener una certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar (evidencia según la Real Academia de la Lengua), es difícil cuando la principal fuente de información de un orientador profesional, de cara a conocer el impacto de sus intervenciones, son las declaraciones de sus clientes, tan interesantes y ricas en matices como subjetivas y poco evidentes para saber si esa técnica de búsqueda de empleo ha sido o no eficaz.
Y todo ello porque en caso contrario, es decir, cuando el profesional de la orientación no basase sus juicios en las leyes o principios de la Ciencia de la Conducta, o cuando sus propuestas de intervención procediesen de opiniones de marcado carácter social o cultural, no hallaríamos diferencia alguna entre el experto en orientación y el cliente. Sería tanto como que un astrónomo afirmase que en el cielo pueden observarse “el sol, la luna y las estrellas”. O que un orientador estableciese como diagnóstico inicial “que un usuario no encuentra empleo porque está desanimado”.
Prácticamente en la totalidad de las sesiones de orientación, se genera una conversación donde los principales elementos son valoraciones subjetivas de la trayectoria laboral y formativa e incluso sobre los deseos y expectativas que el demandante de empleo tiene respecto a su futuro laboral.
El lector podrá quizá observar que en pocas ocasiones se está poniendo en evidencia conductas externas, visibles y públicas, de lo que cabría deducir que no es posible realizar un análisis aunque sea somero de la conducta del demandante de empleo. Y sería cierto si por conducta estuviésemos entendiendo únicamente los eventos públicos y no los privados. Lo que el orientador observa durante las sesiones de orientación no es otra cosa que la conducta de ese cliente ya sean verbalizaciones de una u otra naturaleza, ideas o creencias respecto al mercado de trabajo, imagen profesional o cuidado personal. A estas manifestaciones privadas o procesos cognitivos, se les ha dado en ocasiones la categoría de causantes del comportamiento externo y de este modo se ha podido establecer como comentábamos más arriba que “la falta de motivación hacia el empleo es la causa del desempleo de este demandante”, o que “un aumento de la autoestima produce cambios en el cuidado personal”. En ambos casos nada nos impide establecer lo contrario, que “la situación de desempleo provoca sentimientos de desmotivación y desánimo” o que “el cambio en el cuidado personal ha provocado una mejora en la autoestima”.
Afortunadamente y desde hace mucho tiempo existe a disposición de los orientadores Principios y Leyes de la Conducta Humana suficientemente probados que nos permiten abandonar explicaciones tan banales.
En cambio, ¿basándonos en que evidencia puede un orientador establecer que la red de contactos es una buena técnica para encontrar empleo? En la mayoría de las entrevistas iniciales los orientadores preguntan a sus clientes ¿cómo encontró su último trabajo?, hallando respuestas del tipo a través de un amigo/familiar/conocido/ex compañero de estudios / de trabajo… de donde se podría deducir que en su caso la red de contactos parece haber sido el medio para encontrar un empleo.
Sin embargo ¿qué más sabemos de la profesionalidad de ese demandante? ¿Habría sido seleccionado para ese puesto en cualquier caso? Si los orientadores incluimos sistemáticamente la red de contactos como contenido de las sesiones de orientación, ¿nuestros clientes encontrarán empleo? ¿Qué más necesitamos saber para realizar un pronóstico? ¿En qué basarse? Hasta que la Ciencia Experimental de la Conducta nos ofrezca información más válida, nos vemos obligados a basar nuestras opiniones en las respuestas que los demandantes de empleo nos ofrecen. Y probablemente la investigación necesite reducir el número de variables para ofrecer datos más allá de la estadística.
Esta pequeña reflexión comenzó estableciendo un símil entre el networking como técnica de búsqueda de empleo y el elixir de la eterna juventud, y en cambio parece acabar mostrando cierto escepticismo. No quiera entenderse como desengaño o desilusión por la técnica, antes al contrario es un escepticismo esperanzador fundamentalmente por una razón: aquellas personas que en la actualidad estén buscando empleo, de un modo u otro están utilizando su red de contactos. Quizá no rentabilizando todo lo que se podría la técnica, misión de los investigadores y de los orientadores aplicados que estén avanzando en el tema. En cualquier caso, como ya sabemos, es el ambiente o el contexto natural o social el que selecciona las conductas. Así pues, el aumento del desempleo está probablemente seleccionando las mejores conductas de búsqueda de empleo, ¿no crees? :-)
Nota: Para evitar la sobrecarga gráfica o/a, se ha optado por el masculino genérico clásico cuando no ha sido posible utilizar genéricos.
Inmaculada Reina Albalá, es una profesional de la orientación en Málaga y forma parte de la Comunidad OPR
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Me parece que el “networking” es una herramienta para buscar empleo, tal y como lo planteas ya que lo equiparas a la “plaza del pueblo” (muy acertado pero limitado)y que hay que incluirlo en las sesiones de orientación.
Empodera a las personas y aumenta su autoestima cuando toman conciencia de la importancia de su red. El % de la red de contactos es altísimo como facilitador a la hora de haber encontrado empleo.
Ahora hay que pasar a la Orientación 2.0 con las personas a quienes orientamos, para ello necesitaremos centro de acceso a Internet gratuítos y accesibles en los que las personas puedan poner en práctica las técnicas y conocimientos para crear su red 2.0 y utilicen la “e-plaza del pueblo”
un saludo
Hola Gloria.
La actualización de instrumentos y recursos en Orientación y en cualquier área de intervención aplicada es casi una obligación del profesional. Si la plaza se ha convertido en e-plaza (acertadísimo por tu parte el símil) nada mejor que conocer cuales son sus entradas, cómo son las reglas para participar en sus actividades, cuando alguien es empleador y cuando enlace… y sobre todo cómo mantenerse miembro activo de la plaza.
El hecho de que un recurso sea de acceso gratuito no mejora en sí mismo la técnica o la herramienta (tal y como la estamos considerando). De hecho la disponibilidad de recursos tiene otros efectos sobre el comportamiento de búsqueda de empleo. Más o menos transparencia en su gestión, más o menos disponibilidad de acceso influye en la responsabilidad y en la implicación personal respecto a nuestra mejora profesional.
En cualquier caso en todas las capitales de provincia y en casi todas las cabeceras de comarca existen centros con acceso gratuito a Internet.
Gracias por tu interesante y actualizada aportación
Un saludo.
Ay, que me ha gustado mucho lo de la e-plaza, y también la reflexión sobre la gratuidad. :-)
La orientacion 2.0 incorpora más recursos tecnológicos y relacionales, pero si metodología sigue siendo pobre y no se evalua su efectividad seguiremos en un modelo orientación 0 a la izquierda ;-)
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Durante las últimas horas he estado pensando en el tema que debe ocupar esta primera reflexión de una servidora en OPR y el pie me lo ha dado como en otras ocasiones Yoriento, el conocido blog de Orientación Profesional y B…
Hola Ireina.
quizás suene un poco pedante pero tu reflexión ha sido un rayo de luz en la noche del conocimiento en orientación laboral.
Llevo unos cuantos años intentando introducir las prácticas empíricas en el mundo de la orientación Laboral (¿profesional?) pero es realmente desalentador observar la ausencia casi absoluta de investigaciones específicas en nuestro campo.
Siempre me ha preocupado saber si lo que hacemos realmente sirve para lo que queremos que sirva y he compartido en ocasiones tu opinión sobre \la principal fuente de información de un orientador profesional, de cara a conocer el impacto de sus intervenciones, son las declaraciones de sus clientes, tan interesantes y ricas en matices como subjetivas y poco evidentes para saber si esa técnica de búsqueda de empleo ha sido o no eficaz.\. No obstante ahora, tras 20 años de experiencia pienso diferente.
El impacto de las intervenciones de un/a orientador/a laboral tiene que ver con la consecución de los objetivos profesionales de sus clientes: si consigues ayudarle a alcanzarlos en el menor tiempo posible, has hecho un buen trabajo y esto, en la mayoría de los casos, consiste en que el usuario/a consiga un empleo pronto.
En nuestra ocupación (no creo que todavía llegue a ser una \profesión\) he percibido una sutil resistencia a dejarse medir por ese criterio. Es verdad que nos ha tocado trabajar para colectivos de muy difícil inserción y que esperar a que consigan un empleo significaba asumir que nuestra tarea era una larga frustración.
Aún así, pienso, no podemos olvidar nuestra responsabilidad ética de someter los procedimientos (técnicas, protocolos de actuación) a la evidencia, porque no es igual utilizar una técnica que otra, aplicar un formato individual o grupal, hacer un entrenamiento en habilidades o una intervención cognitiva, fomentar la autonomía o ejercier el acompañamiento… En definitiva, como tu dices, debemos trabajar basándonos en la evidencia, es nuestra responsabilidad.
No quiero extenderme pero sí decir también que algo se ha hecho aunque sea poco. A mí me ha interesado estudiar la permanencia en desempleo, es decir, qué variables hacen que las personas estén más o menos tiempo en esa situación y hasta qué punto nuestra intervención es capaz de influir en esas variables.
También conozco otros estudios en esa línea (muy pocos), estudios que someten los procedimientos a la evidencia. Es algo esperanzador y necesario y, con profesionales como tú, podemos avanzar poco a poco en conseguirlo.
Atentamente
Rafael Piqueras Gómez
rafaelpiqueras@gmail.com
Hola Rafael. Encantada de saludarte y de leerte. Muchas gracias por tus palabras.
Me consta que muchos profesionales siguen aproximaciones empíricas desde distintas disciplinas a pesar (y coincido plenamente contigo en la casi ausencia de investigaciones en nuestro campo).
Me encantaría conocer ese estudio sobre permanencia en desempleo. Conozco lo que se ha publicado por el SPEE en relación a ese tema, interesante a nivel estadístico pero que profundiza poco en variables de naturaleza actitudinal. Te dejo mi correo para que me lo envíes si te parece. No me gustaría desaprovechar oportunidades de aprendizaje. Ese y cualquier otro que consideres aporta información sobre la naturaleza del desempleo.
Los objetivos que se manifiestan durante las sesiones de orientación casi siempre tienen que ver con la inserción laboral (nos resistamos a ello o no). A veces pienso que a lo que nos resistimos es a que nos evalúen como profesionales, a que nos exijan resultados.
El hecho de que sea difícil establecer correlaciones entre cambios en un determinado comportamiento y la probabilidad de encontrar empleo no justifica que no avancemos en este sentido y demos por válida cualquier tipo de intervención.
La satisfacción que usuarios o clientes obtienen tras el proceso también es una gran fuente de información, sin embargo eso no valida ni la hipótesis de la que se partía ni la intervención consecuente. Un demandante de empleo puede encontrar trabajo tras haber acudido a su unidad o servicio de orientación o por cualquier otra causa, puede estar satisfecho, recomendar el servicio a otros, mantener los compromisos adquiridos durante las sesiones y no encontrar empleo.
Necesitamos investigación básica que guíe la práctica profesional, por eso espero que podamos compartir aquella que consideres interesante.
Un saludo y estamos en contacto.
ireina@andaluciajunta.es
Hola Ireina
Acabo de estar con Alfonso Alcántara, del que sabía algo por esta página y su Blog y con el que cené anoche (hola Alfonso, por si lees esto). Ha venido a Murcia a un curso que estamos impartiendo para un montón de orientadoras/es. Este chico es un monstruo…
Pero vamos a lo que nos ocupa. No sé a que estudio del SPEE te refieres, supongo que al de Toharia sobre ocupabilidad (a mi me parece excelente y muy útil para poder prevenir y detectar colectivos de riesgo). Si es otro dímelo, porfa.
Nuestro estudio (no es sólo mío) tiene su historia, pero mejor que lo leas.
http://docs.google.com/fileview?id=F.0af41307-1b5f-48a8-9eec-24b481b3ab0f&hl=en
Otra cosa interesante es el artículo de 2003 de Luis Aramburu-Zabala. Este, creo, es el camino a seguir: comparar y delimitar que modelo funciona mejor.
http://docs.google.com/fileview?id=F.0db50e5f-5c61-4abd-a63a-c7fbc6c000c3
Bueno, ya me contarás. En todo caso, si en este foro se puede empezar a ver y discutir lo que hay en investigación sería estupendo. Sobretodo si alguien puede traer estudios de fuera ya que, por desgracia, mi inglés es muy pobre…
Un saludo
RAFA
Hola Rafa.
No quería decir que el estudio de Toharia y cols. no fuese interesante, todo lo contrario, me parece fundamental entre otras cosas para que utilicemos el mismo lenguaje. Me refería a que las variables que incluía como predictoras del grado de ocupabilidad (antigüedad en la demanda, ámbito de búsqueda y ocupaciones solicitadas) útiles para caracterizar la demanda de empleo, no avanzan en variables de tipo social o psicológico que nos darían pistas de que tipo de intervención orientadora sería más adecuada. Creo que los autores comentan algo en este sentido. Parecería que estas variables son consecuencias y no causas de comportamientos de desempleo. Como orientadora me interesa saber porqué un persona solicita un número determinado de ocupaciones por ejemplo, es decir que causa ese grado o tipo de disponibilidad.
Tal vez leí muy a la ligera el estudio o la memoria me juega una mala pasada.
Leeré vuestro estudio y el de Aramburu-Zabala.
No te podré aportar casi nada con estudios en otras lenguas porque mi inglés resulta también muy pobre, pero me parece muy interesante tu idea de que este sitio se convierta en un lugar de intercambio y discusión.
Estamos en contacto.
Un Saludo.
Siempre es un placer y una grata sorpresa comprobar que se genera debate acerca de la cientificidad de la las ciencias sociales y de la orientación en particular.
Gracias por tus palabras, Rafael. Ha sido muy divertido e interesante compartir unas horas en Murcia con vosotros. Todo un placer conocer a un histórico de la orientación pública :-)
Intentaré echar un vistazo a los documentos que propones, aunque seguro que Inma también le mete mano. No estaría mal hacer un artículo, lo varios, relativos a estos aspectos.
yoriento´s last blog ..¿Vídeo de fútbol en un curso de formación de orientadores? (553)
No puedo creer lo que leo.
Pedro, tienes una jeta inmensa. No te contrataría ni en pintura.
Un Des-saludo (con s cacofónica)